Dentro de la Escuela Positiva Italiana, el autor que determina al delincuente nato en base a sus rasgos físicos es:

SOCIOLOGÍA El médico y criminólogo italiano de origen judío Cesare Lombroso (considerado el fundador de la criminología como ciencia independiente y representante del positivismo criminológico) en su obra «L’Uomo delinquente» desarrolló la teoría del «delincuente nato» o «criminal atávico» en base a sus estudios biológicos y antropomórficos realizados sobre presidiarios. De acuerdo con dicha teoría el delincuente es una especie de ser atávico que reproduce en su persona los instintos feroces de la humanidad primitiva y los animales inferiores y que está marcado por una serie de anomalías corporales y cerebrales fácilmente reconocibles (mandíbulas enormes, pómulos altos, orejas grandes, frente prominente, insensibilidad al dolor, tatuajes, etc). De acuerdo con Lombroso, el delincuente nato se caracteriza por los siguientes rasgos psicológicos: insensibilidad moral, precocidad antisocial, vanidad, imprevisión e incorregibilidad. La conclusión a la que llegaba no podía ser otra que la existencia de individuos que debían ser considerados delincuentes desde su nacimiento, ya que estaban fuertemente predestinados al delito. Por el contrario, los representantes de la escuela sociológica francesa (Lacassgne y Tarde entre otros) que abordaron el fenómeno criminal al amparo de los datos de las estadísticas criminales, estudiaron el crimen como un fenómeno social, oponiéndose a las ideas predominantes de la Escuela positiva italiana, y principalmente a la concepción del criminal nato de Lombroso y al carácter biológico de la criminalidad.

La teoría de la anomia fue formulada por:

SOCIOLOGÍA Anomia (ciencias sociales) El término fue introducido en primer lugar por el sociólogo Émile Durkheim en La división del trabajo en la sociedad (1893): «Un estado sin normas que hace inestables las relaciones del grupo, impidiendo así su cordial integración», así como en su obra El suicidio (1897) y posteriormente por el sociólogo estructuralista Robert K. Merton (Social Theory and Social Structure, 1949; «Teoría social y estructura social») y en (1964) en Anomie, anomia and social interaction: contexts of deviant behavior: «Las estructuras sociales ejercen una presión definitiva en ciertas personas de la sociedad, de tal manera que producen una conducta inconformista en vez de una conformista».

Según Merton, la anomia surge:

La teoría de la anomia según distintos autores y su relación con la criminalidad. Robert K. Merton Varios sociólogos estadounidenses de comienzos del siglo XX revisaron el aporte de Durkheim y desarrollaron el concepto, manteniendo su postulado central, hacia diversas teorías. El estadounidense Robert K. Merton (Filadelfia, 1910-Nueva York, 2003) hizo uno de los aportes más significativos para la teoría de la anomia, marcando el posterior camino a la escuela norteamericana. El sociólogo recoge el testigo de Durkheim medio siglo después y en su obra Teoría social y estructura social (1957) recupera el concepto de la anomia para definirla como el producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad. Para Merton, el paso de una sociedad tradicional a una moderna genera un desfase entre los objetivos y los medios para alcanzarlos, todo marcado por las variables socioeconómicas que afectan a cada individuo y grupo. El individuo, como miembro de la sociedad, aprende qué fines son los que debe alcanzar y qué medios son legítimos para lograrlo. Sin embargo, postula Merton, determinadas situaciones derivan en una desorganización cultural en la que los individuos no pueden alcanzar esos fines porque no tienen el modo legítimo de hacerlo. Esto, en consecuencia, genera frustración y fomenta la búsqueda de nuevas vías para lograrlo, desarrollando lo que denomina como conducta inconformista. El autor sostiene que el impacto de la desorganización depende de la posición del individuo en la sociedad y que aquellos con mayor limitación de medios —por carecer de acceso a oportunidades por su origen étnico, por la falta de educación o por desempleo, entre otros—, son los más propensos a recurrir a medios que les permitan alcanzar sus objetivos, aunque no sean los que estén avalados culturalmente. Es decir, la teoría de la anomia de Merton implica que esta contradicción entre los objetivos que culturalmente se espera lograr y los medios institucionalizados para lograrlos es la que hace que determinados individuos desvíen su conducta y acaben cometiendo distintos tipos de delitos. Este conformismo o inconformismo social es lo que para el autor sirve para explicar, por ejemplo, que una persona con escasos recursos opte por robar, dinero u objetos, para sus necesidades cuando el sistema le falla o para disponer de bienes que considera que debe tener.

La Biotipología Criminal fue establecida por:

La biotipología de Kretschmer Kreschner, máximo representante de la escuela alemana, realiza una doble clasificación tipológica: física y psicológica. La biotipología física La biotipología física distingue: Tipo leptosomático: son las personas con el cuerpo alargado y delgado, la cabeza pequeña y la nariz puntiaguda. Tipo atlético: cuentan con un gran esqueleto y desarrollo muscular, con tórax y cabeza grande. Tipo pícnico: tienen un abdomen prominente, cabeza redonda y ancha y extremidades cortas, además de tendencia a la obesidad. Tipo displástico: su físico no encaja en los anteriores por tener características muy exageradas (gigantismo, obesidad…). La biotipología psicológica En cuanto a la biotipología psicológica, las personas se clasifican en: Esquizotímicos o introvertidos. Ciclotómicos o extrovertidos. Viscosos o pasivos y tranquilos. Para el autor, ambos grupos de biotipologías están relacionados desde el punto de vista de la criminalidad, de manera que alguien extrovertido rara vez se convierte en un delincuente habitual, mientras que los leptosomáticos son proclives a la reincidencia. Asimismo, según Kreschner, los atléticos son violentos y componen un grupo con elevados índices de criminalidad.

Un ritualista, según Merton:

La teoría de la anomia según distintos autores y su relación con la criminalidad. Robert K. Merton Varios sociólogos estadounidenses de comienzos del siglo XX revisaron el aporte de Durkheim y desarrollaron el concepto, manteniendo su postulado central, hacia diversas teorías. El estadounidense Robert K. Merton (Filadelfia, 1910-Nueva York, 2003) hizo uno de los aportes más significativos para la teoría de la anomia, marcando el posterior camino a la escuela norteamericana. El sociólogo recoge el testigo de Durkheim medio siglo después y en su obra Teoría social y estructura social (1957) recupera el concepto de la anomia para definirla como el producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad. Para Merton, el paso de una sociedad tradicional a una moderna genera un desfase entre los objetivos y los medios para alcanzarlos, todo marcado por las variables socioeconómicas que afectan a cada individuo y grupo. El individuo, como miembro de la sociedad, aprende qué fines son los que debe alcanzar y qué medios son legítimos para lograrlo. Sin embargo, postula Merton, determinadas situaciones derivan en una desorganización cultural en la que los individuos no pueden alcanzar esos fines porque no tienen el modo legítimo de hacerlo. Esto, en consecuencia, genera frustración y fomenta la búsqueda de nuevas vías para lograrlo, desarrollando lo que denomina como conducta inconformista. El autor sostiene que el impacto de la desorganización depende de la posición del individuo en la sociedad y que aquellos con mayor limitación de medios —por carecer de acceso a oportunidades por su origen étnico, por la falta de educación o por desempleo, entre otros—, son los más propensos a recurrir a medios que les permitan alcanzar sus objetivos, aunque no sean los que estén avalados culturalmente. Es decir, la teoría de la anomia de Merton implica que esta contradicción entre los objetivos que culturalmente se espera lograr y los medios institucionalizados para lograrlos es la que hace que determinados individuos desvíen su conducta y acaben cometiendo distintos tipos de delitos. Este conformismo o inconformismo social es lo que para el autor sirve para explicar, por ejemplo, que una persona con escasos recursos opte por robar, dinero u objetos, para sus necesidades cuando el sistema le falla o para disponer de bienes que considera que debe tener.

¿En qué consiste la teoría de la anomia (Merton)?

La teoría de la anomia según distintos autores y su relación con la criminalidad. Robert K. Merton Varios sociólogos estadounidenses de comienzos del siglo XX revisaron el aporte de Durkheim y desarrollaron el concepto, manteniendo su postulado central, hacia diversas teorías. El estadounidense Robert K. Merton (Filadelfia, 1910-Nueva York, 2003) hizo uno de los aportes más significativos para la teoría de la anomia, marcando el posterior camino a la escuela norteamericana. El sociólogo recoge el testigo de Durkheim medio siglo después y en su obra Teoría social y estructura social (1957) recupera el concepto de la anomia para definirla como el producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad. Para Merton, el paso de una sociedad tradicional a una moderna genera un desfase entre los objetivos y los medios para alcanzarlos, todo marcado por las variables socioeconómicas que afectan a cada individuo y grupo. El individuo, como miembro de la sociedad, aprende qué fines son los que debe alcanzar y qué medios son legítimos para lograrlo. Sin embargo, postula Merton, determinadas situaciones derivan en una desorganización cultural en la que los individuos no pueden alcanzar esos fines porque no tienen el modo legítimo de hacerlo. Esto, en consecuencia, genera frustración y fomenta la búsqueda de nuevas vías para lograrlo, desarrollando lo que denomina como conducta inconformista. El autor sostiene que el impacto de la desorganización depende de la posición del individuo en la sociedad y que aquellos con mayor limitación de medios —por carecer de acceso a oportunidades por su origen étnico, por la falta de educación o por desempleo, entre otros—, son los más propensos a recurrir a medios que les permitan alcanzar sus objetivos, aunque no sean los que estén avalados culturalmente. Es decir, la teoría de la anomia de Merton implica que esta contradicción entre los objetivos que culturalmente se espera lograr y los medios institucionalizados para lograrlos es la que hace que determinados individuos desvíen su conducta y acaben cometiendo distintos tipos de delitos. Este conformismo o inconformismo social es lo que para el autor sirve para explicar, por ejemplo, que una persona con escasos recursos opte por robar, dinero u objetos, para sus necesidades cuando el sistema le falla o para disponer de bienes que considera que debe tener.

El autor del primer sistema de identificación personal para delincuentes, consistente en la obtención de determinadas medidas antropométricas, fue:

SOCIOLOGÍA En 1880, Alphonse Bertillon, funcionario que se desempeñaba como archivista e investigador, ideó un sistema que permitía mejorar significativamente la efectividad de los métodos de identificación de criminales que se usaban en esa época. El sistema de identificación, que fue llamado «Bertillonaje«, revolucionó la manera en que se lidiaba con la criminalidad, se basaba en la medición de características físicas del cuerpo humano que se mantienen durante la vida adulta y que son únicas en cada persona. ¿Cómo funciona el Bertillonaje? Se trata de un sistema de medición antropométrica, que inicialmente capturaba y almacenaba para su comparación, datos como: La altura de la persona. La longitud del dedo medio. Longitud del brazo derecho. Longitud del pie derecho. Circunferencia de la cabeza. Ancho de la mano derecha. También se tomaban 2 fotografías de la persona: una de frente y otra de perfil.

Según Merton, del conflicto entre fines y culturales y normas institucionales puede surgir:

La teoría de la anomia según distintos autores y su relación con la criminalidad. Robert K. Merton Varios sociólogos estadounidenses de comienzos del siglo XX revisaron el aporte de Durkheim y desarrollaron el concepto, manteniendo su postulado central, hacia diversas teorías. El estadounidense Robert K. Merton (Filadelfia, 1910-Nueva York, 2003) hizo uno de los aportes más significativos para la teoría de la anomia, marcando el posterior camino a la escuela norteamericana. El sociólogo recoge el testigo de Durkheim medio siglo después y en su obra Teoría social y estructura social (1957) recupera el concepto de la anomia para definirla como el producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad. Para Merton, el paso de una sociedad tradicional a una moderna genera un desfase entre los objetivos y los medios para alcanzarlos, todo marcado por las variables socioeconómicas que afectan a cada individuo y grupo. El individuo, como miembro de la sociedad, aprende qué fines son los que debe alcanzar y qué medios son legítimos para lograrlo. Sin embargo, postula Merton, determinadas situaciones derivan en una desorganización cultural en la que los individuos no pueden alcanzar esos fines porque no tienen el modo legítimo de hacerlo. Esto, en consecuencia, genera frustración y fomenta la búsqueda de nuevas vías para lograrlo, desarrollando lo que denomina como conducta inconformista. El autor sostiene que el impacto de la desorganización depende de la posición del individuo en la sociedad y que aquellos con mayor limitación de medios —por carecer de acceso a oportunidades por su origen étnico, por la falta de educación o por desempleo, entre otros—, son los más propensos a recurrir a medios que les permitan alcanzar sus objetivos, aunque no sean los que estén avalados culturalmente. Es decir, la teoría de la anomia de Merton implica que esta contradicción entre los objetivos que culturalmente se espera lograr y los medios institucionalizados para lograrlos es la que hace que determinados individuos desvíen su conducta y acaben cometiendo distintos tipos de delitos. Este conformismo o inconformismo social es lo que para el autor sirve para explicar, por ejemplo, que una persona con escasos recursos opte por robar, dinero u objetos, para sus necesidades cuando el sistema le falla o para disponer de bienes que considera que debe tener.

¿Qué autor de los mostrados establece que existe una relación directa entre la distancia social entre grupos y el número de prejuicios entre ellos?

MÓDULO 8 TEMARIO AUTORES Macionis y Plummer: Describen 4 posibles teorías: 1. Teoría del chivo expiatorio: Culpar a los marginados de forma irracional debido a 2 mecanismos de defensa, el desplazamiento y la proyección. 2. Teoría de la personalidad autoritaria (adorno): Existe personas intolerantes, inconformistas, sumisas con los superiores y déspotas con subordinados que tienen más probabilidad discriminar. 3. Teoría cultural del prejuicio (Bogardus): Los prejuicios son culturales y se basan en la distancia social con que la mayoría percibe la minoría. 4. Teoría del conflicto: Las élites sociales usan los prejuicios para mantener a raya a las minorías a así preservar sus intereses económicos.

El rechazo de toda identidad cultural ajena, así como el miedo y rechazo a lo extraño y distinto puede definirse como… Señale la correcta:

SOCIOLOGÍA Concepto griego compuesto por xénos (extranjeros) y phóbos (miedo). Una fobia es un temor irracional y persistente hacia un objeto cualquiera. La Xenofobia se puede definir como el rechazo de toda identidad cultural ajena, miedo y rechazo a lo extraño y distinto. Es hostilidad, temor y odio hacia los extranjeros. La xenofobia está muy unida con el racismo y etnocentrismo, aunque no es lo mismo. La Xenofobia es un prejuicio que como ideología consiste en el rechazo de las identidades culturales que son diferentes a la propia. La Aculturación es un concepto íntimamente ligado con la asimilación y se refiere al resultado de un proceso en el cual una persona o grupo adquieren una nueva cultura o aspectos de la misma generalmente a expensas de la cultura propia y de forma involuntaria. Al igual que la discriminación la xenofobia puede ser: Cultura, por ejemplo, al impedir el acceso a determinadas razas al sistema educativo. Económico, dejando los trabajos más denigrantes y peor pagados a los extranjeros. Jurídica-Política, creando marcos políticos específicos y discriminatorios.