Los primeros gitanos que llegan a la península ibérica lo hicieron a comienzos del siglo XV. Así, se ha tenido noticia recientemente de que la primera comitiva de gitanos entra en España por los Pirineos el 12 de enero de 1425. Eran alrededor de cien personas al parecer con un tronco familiar común y dirigidos por un gitano al que todos respetaban y seguían. Se trataba de «Juan conde de Egipto Menor», (el área de Siria, Chipre y territorios próximos era conocida por el nombre de Pequeño Egipto o Egipto Menor en la Europa medieval). Según consta en los archivos históricos este personaje fue recibido en la villa de Alagón (Zaragoza) por el Rey de la Corona de Aragón, Alfonso V, quien le hizo entrega de un salvoconducto que autorizaba a su comitiva a recorrer las tierras del reino para llegar a Santiago de Compostela, hacia donde se dirigían en peregrinación. En el documento, emitido en esta fecha, se solicitaba a las autoridades de los lugares por donde pasaran los «egiptianos», -término del que derivó la palabra gitano-, que les trataran con benevolencia y que fuesen bien atendidos en sus peticiones. Unos meses más tarde, el 8 de mayo del 1425, también está documentado que otro gitano, «Thomas», también conde de Egipto Menor, obtenía autorización real para «transitar, morar y estar» en los territorios de la Corona de Aragón con su familia, y con todo lo que llevaba, (caballos, equipaje, oro, etc.), sin que se le obligara a pagar peaje o cualquier otro impuesto en su recorrido, como era habitual en aquel tiempo en que la península estaba dividida en distintos reinos.