La aporofobia, definida como “el rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado que, al menos en apariencia, no puede devolver nada bueno a cambio” es un neologismo acuñado en 1995 por:
Socialización El término «aporofobia» proviene de los prefijos griegos «áporos» que significa pobre, y «fobos» que denota rechazo y miedo. Este es un término innovador que se ha introducido recientemente por la filósofa Adela Cortina Orts para diferenciarlo de comportamientos racistas y xenófobos y darle nombre a las actitudes de miedo, rechazo y discriminación que se ejercen sobre los individuos y poblaciones que viven en situaciones de pobreza. La aporofobia consiste, por tanto, en un sentimiento de miedo y en una actitud de rechazo al pobre, a quien no tiene medios económicos o se encuentra desamparado. Tal sentimiento y tal actitud se adquiere, se induce, se provoca, se aprende y se difunde a partir de relatos alarmistas y sensacionalistas que relacionan a las personas de escasos recursos con la delincuencia y con una supuesta amenaza a la estabilidad del sistema socioeconómico. Sin embargo, un análisis riguroso de los datos disponibles nos muestra que la mayor parte de la delincuencia, y la más peligrosa, no procede de los sectores pobres de la población, sino de mafias bien organizadas que controlan una inmensa cantidad de recursos.